El director de ‘El ataúd de cristal’ comparte impresiones sobre sus obras favoritas.

 Haritz Zubillaga es uno de los nuevos valores del fantástico español. ‘El ataúd de cristal’, tras una meritoria trayectoria en el corto, es su salto al largometraje, el cual ha escrito junto a Aitor Eneriz y que ha sido producido por Basque Films y Life & Pictures.

La actriz canaria Paola Bontempi se enfrenta en la película a un auténtico reto interpretativo como protagonista absoluta en el muy limitado espacio escénico de una limusina.  Dentro del equipo técnico, destaca la presencia del director de fotografía Jon D. Domínguez (‘Open Windows’, ‘Negociador’).

Haritz Zubillaga participa en el Especial Ópera Prima de Vampyr. Puedes leer las respuestas del cuestionario aquí.

Como cabía esperar, el listado de favoritos de Zubillaga transita por el thriller y el terror con títulos que conforman un excelente muestrario de la capacidad del cine para explorar lo turbio y lo inquietante. Hay bastante variedad cronológica, aunque cabe destacar que hay dos filmes de los 60 y dos de los 70.

 

Conoce un poco mejor el universo del director de ‘El ataúd de cristal’ a través  de esta lista con algunas de sus películas de cabecera, comentadas:

SEIS MUJERES PARA EL ASESINO (‘6 donne per l'assassino’; Mario Bava, 1964)

“No sé qué extraña fiebre me entró hace ya muchos años que me empujó a coquetear con un tipo de cine muy experimental que poco o nada tenía que ver conmigo. El resultado fue un par de cortos que sólo recordarlos me produce sonrojo.

Menos mal que en ese momento descubrí el giallo. Ocurrió un poco tarde pero llegó en el momento más oportuno. Como un bofetón en toda la cara, el giallo en general, y Mario Bava en particular, me espabilaron y me pusieron las pilas. Sólo entonces empecé a rodar cosas con las que me sentía identificado. Y la cosa funcionó porque el público empezó a sentirse identificado con las historias que contaba. Mi agradecimiento hacia ellos es eterno y doble, por sus maravillosas películas y por rescatarme, con todos sus colores de la oscuridad, de un infierno de sopor y tontería”.

 

ZODIAC (David Fincher, 2007)

“Creo que lo que más relaciona a Fincher con Hitchcock es su obsesión por inyectar un poco de veneno, por ensuciar con un poco de sutil distorsión, películas que por otra parte nacen y crecen dentro del sistema de producción más tradicional. Me da la sensación de que, como Hitchcock, Fincher no puede evitar salirse demasiado de madre, pero tampoco puede evitar dejar de tocar las narices. Y creo que eso es lo que carga tanto de tensión todo lo que hace”.

 

¿QUÉ FUE DE BABY JANE? (‘What Ever Happened to Baby Jane?’; Robert Aldrich, 1962)

“Turbia e intensa como ella sola. Inmenso el coraje, o la inconsciencia, que tuvieron Robert Aldrich, Bette Davis y Joan Crawford para poner en escena a dos mujeres de una edad ya respetable envueltas en un clima tan extremo de ultraviolencia psicológica y física que aumenta de intensidad de principio a fin, sin plantearse dar un paso atrás en ningún momento, sin respiro. Y cuando crees que la película no puede ir más allá, llega la secuencia final, la secuencia de la playa, y ya no sabes ni dónde meterte.

El delirio es tan grande que incluso el girazo sorpresa final de la trama pasa casi desapercibido. En ese final, la película ha perdido de vista el guión, ya no divisamos tierra, navegamos a la deriva atravesando la peor de las tormentas”.

 

DOBLE CUERPO (‘Body Double’; Brian de Palma, 1984)

“Para superar esos momentos en los que lo veo todo negro, esos momentos de bajón en los que hacer películas sólo parece escalar una montaña de dificultades, el tratamiento de choque se llama Brian de Palma. Él, mejor que nadie en el mundo, para recordarme que todo es posible, que no hay reglas, que sólo cuenta la pasión que le pongas al asunto. Él, mejor que nadie, para recordarme que hacer cine es lo que más me gusta en esta vida”.

 

CARRETERA PERDIDA (‘Lost Highway’; David Lynch, 1997)

“Fred Madison paseándose durante dos horas con un indescifrable gesto de malestar, no sabemos si provocado por algún tipo de crisis existencial, por los celos, por su impotencia sexual, por los ominosos avisos del futuro que le llegan a casa en formato VHS o porque le molesta muchísimo que, dentro de su cabeza de sofisticado músico de jazz, no dejen de sonar temazos de rock industrial noventero.

Apariciones estelares de, entre otros, Richard Pryor o Marilyn Manson tirado por los suelos y haciendo el baile de la anguila epiléptica. La comedia más fina y más negra de David Lynch”.

 

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