‘El ataúd de cristal’ es el bautismo de fuego en el largo de Haritz Zubillaga.

El cine de género en España sigue sacando talentos con cierta regularidad. En ese sentido, acaba de llegar a salas comerciales, a través de un lanzamiento limitado de Con un Pack Distribución, ‘El ataúd de cristal’, la ópera prima en el largometraje de Haritz Zubillaga, reputado cortometrajista que hace unos años fue nombrado por la revista Variety como uno de los mayores talentos emergentes del cine español.

‘El ataúd de cristal’ es un estilizado thriller claustrofóbico que cuenta la historia de una actriz que se sube a una limusina que la ha de llevar a recoger un premio en reconocimiento a su trayectoria. Pero el viaje se verá truncado por una serie de circunstancias que harán que la protagonista de esta película pase la peor noche de su vida.

Nacido en Bilbao en 1977, Haritz Zubillaga es Licenciado en Comunicación Audiovisual por la facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU).

El cineasta ha tenido una reconocida trayectoria en el cortometraje, con títulos como ‘En la boca del lobo’, ‘She’s Lost Control’, ‘The Devil on Your Back’ y, especialmente, ‘Las horas muertas’, una obra que fue incluso candidata al Premio Méliès como Mejor Cortometraje Fantástico Europeo.

Zubillaga participa en nuestros especiales Ópera Prima al debutar en el largo con ‘El ataúd de cristal’, un film que se estrenó en el Festival de Sitges. Puedes leer aquí su listado comentado de diez de sus películas favoritas.

 

A continuación, puedes explorar la mirada cinematográfica de Haritz Zubillaga a través del Cuestionario Ópera Prima de Vampyr:

 

- Tu vocación de cineasta,  ¿es precoz o tardía?

Muy precoz. La verdad es que no me recuerdo queriendo hacer otra cosa que no fueran películas. No sé de dónde viene la vocación porque en mi familia no hay antecedentes de nada parecido pero desde que tengo uso de razón, he querido ser director de cine.

 

- Películas que te marcaron y te hicieron empezar a ver el cine como algo especial a lo que te querías dedicar

Crecí en los 80 así que, como a la mayoría de directores de mi generación, todos los grandes estrenos de la época fueron muy importantes en mi vida: ‘Indiana Jones’, ‘Gremlins’, ‘Regreso al futuro’, ‘El secreto de la pirámide’… Creo que tuvimos la suerte de ver películas excepcionales que, además, estaban dirigidas a un público de nuestra edad.

Soy muy poco nostálgico, al menos en el cine, y nunca he tenido la necesidad de recrear el estilo de aquellas películas. En mi caso, creo que su influencia está en el gusto por crear un universo particular para cada película, en que las historias transcurran en un mundo que poco o nada tiene que ver con nuestra realidad.

 

- De tu trabajo anterior (cortos, videoclips, etc.), ¿de qué obras estás más satisfecho?

Aunque estoy muy orgulloso del cortometraje ‘Las horas muertas’, por los premios que ganó y sobre todo porque gustó mucho a la gente, con el corto con el que me siento más identificado, del que me siento más satisfecho, es ‘She’s Lost Control’.

Fue la vez en la que más conseguí que el resultado final se acercara a lo que había imaginado cuando planificaba la historia. De principio a fin, y aunque no fue nada sencillo hacerlo, en todo momento tuve la sensación de que teníamos todo bajo control, de que por fin aplicábamos todo lo que habíamos aprendido haciendo cortos durante años y la cosa funcionaba. Por primera vez, un rodaje no era un absoluto infierno; por primera vez me sentía cómodo, hasta relajado. De ahí saqué un método de planificación exhaustiva y milimétrica que creo que no abandonaré nunca.

 

- ¿Cuáles fueron las mejores enseñanzas de esa etapa?

La mejor enseñanza que he sacado es que lo que parece en principio más sencillo, en el fondo es lo más complicado: averiguar qué tipo de películas te gusta hacer, qué te gusta contar, en el fondo, averiguar quién demonios eres.

Cuando empiezas, crees, solo crees, que lo tienes todo muy claro. Hasta que ruedas un par de cosas y al acabar te parece rarísimo tener que poner tu nombre al final en los créditos. ¿Qué hace mi nombre ahí si esto no tiene nada que ver conmigo? Creo que ahí empiezas a aprender y sí, creo que se aprende mucho más de los fracasos, de cuando no has hecho bien las cosas, que de los éxitos.

 

- ¿A qué tenías miedo al enfrentarte a tu primer largometraje?

A la falta de tiempo durante el rodaje. Teníamos unos recursos muy limitados y un presupuesto muy reducido, pero al mismo tiempo todos teníamos claro que no Íbamos a bajar el nivel de exigencia en ningún sentido. El compromiso de todo el equipo era brutal y eso nos daba mucha seguridad pero el tiempo es lo que es, las horas que hay son las horas que hay. Y nosotros íbamos al límite.

Estaba todo muy estudiado pero sabíamos que cualquier imprevisto podía significar que no íbamos a acabar de rodar la película, o al menos no como queríamos rodarla. Y por el tipo de película que es, por el tipo de secuencias que había que rodar, esos imprevistos podían suceder con facilidad. Por suerte, no los hubo, o al menos ninguno que fuera demasiado grave.

 

- ¿Ha sido una odisea conseguir llegar a rodarlo?

Sí, toda una odisea. Aunque ni la mitad de odisea que todo lo que vino después de rodarla y después de postproducirla, al terminarla. La distribución ha sido, sin lugar a dudas, la mayor aventura, la más dura y la más complicada. Como era lógico, decidimos invertir los pocos recursos que teníamos en hacerla, en lo que aparece delante de la cámara. No había otra opción. Afrontar una fase de distribución y promoción sin recursos… mucha tela.

Además, se suma que, inevitablemente, después de un proceso tan largo y exigente, ya queda muy poca gente a bordo y los pocos que quedábamos estábamos exhaustos. También se suma que ya no tienes la adrenalina de rodar o de montar la película, la adrenalina del proceso creativo. Tuvimos que sacar fuerzas de donde no las había porque quedaba lo más importante, que la película llegara, de una forma o de otra, a la gente. Viendo los recursos que teníamos, creo que podemos estar muy satisfechos de lo conseguido.

 

- ¿Qué ha sido lo más gratificante y lo más fastidioso de tu ópera prima?

Lo más gratificante, sin duda, haber hecho la película que teníamos en la cabeza, tal y como la habíamos imaginado, sin ninguna cortapisa en el contenido ni en la forma. Logro en gran medida conseguido gracias al productor, Galder Gaztelu-Urrutia de Basque Films, que entendió en todo momento a la perfección el tipo de película que estábamos planteando. Esto es sin duda lo mejor de rodar con un presupuesto bajo, que no existen presiones de grandes ejecutivos que han invertido millones en tu película.

Por el contrario, lo más fastidioso también tiene que ver con esa falta de presupuesto que donde más se nota, como decía, es en la fase de distribución. En el resto del proceso, multiplicando el trabajo por 100 o por 1000, puedes salvar casi cualquier cosa. Pero en la distribución la diferencia la marca el dinero que tengas, no hay otra.

 

- Tres conceptos que resuman tus ambiciones estilísticas o tu mirada cinematográfica

Hacer cine de género, películas con unas pautas muy reconocibles para el espectador, pero con alguna que otra sorpresa, espero que emocionante, en el camino. Y sobre todo, intentar hacer películas vibrantes para el espectador del primer al último fotograma.

 

- Un punto débil a mejorar como director

Saber más y saber manejarme mejor en ese mundo inmenso, y un tanto hostil, que hay más allá del mero hecho creativo de hacer una película: mercados, agentes de venta, distribuidores, etc.

Son una parte fundamental del proceso si quieres que tu película se pueda hacer y distribuir en las mejores condiciones posibles y tienes que contar con que vas a tener que manejarte en esas aguas. Cuanto más lo asumas y más preparado estés, menos posibilidades tienes de que lo que estás haciendo se te vaya de las manos y acabe pareciendo cualquier cosa menos la película que querías hacer. Para todo eso sí que no te preparan los cortos.

 

- ¿Te preocupa más el fondo o la forma en tus películas? Y no, no vale decir que ambos por igual.

Creo que son lo mismo pero, si hay que elegir, la forma, sin duda. No me gustan las historias de tesis, las historias que conducen a una moraleja, a una conclusión que se puede expresar con palabras.

Además, cuando acabas una película, creo que la película es ya del espectador y cada espectador es muy libre de llegar a las conclusiones que quiera o de no llegar a ninguna conclusión en absoluto si no le da la gana. La emoción que te produce una película es más que suficiente, de hecho, lo es todo.

 

- Hitchcock dijo que hay que tratar a los actores como ganado. ¿Cómo te gusta dirigirlos a ti?

Me gusta dirigirlos igual que al director de fotografía, que al músico, que al diseñador de producción o que a cualquier persona que tenga una función creativa decisiva en la película: esforzándome al máximo para que entiendan el tipo de película que tengo en la cabeza.

Transmitir eso es lo más importante y también lo más difícil. El guión da pocas pistas sobre lo que va a hacer el director y un mismo guión da para hacer infinitas películas diferentes. Con los actores, igual que con el resto, hablo mucho de la película que vamos a hacer y de cine en general. Una vez que todos lo vemos claro, es cuestión ya de la técnica de cada uno para llevarlo a cabo.

 

- ¿El director debe ser un poco déspota?

No es cuestión de despotismo, es cuestión de responsabilidad. El director debe tener todas las respuestas, saberlo todo sobre su película. Todo el mundo te va a preguntar todo el rato todo tipo de cosas. Inevitablemente, tienes toda la responsabilidad sobre tus hombros, intervienes en todas las decisiones importantes.

En realidad, nadie que no sea el director quiere esa responsabilidad y, si has hecho bien los deberes, si lo tienes todo trabajado al máximo, no necesitas luchar por esa responsabilidad, no necesitas ser un déspota. No solo te van a ceder esa responsabilidad con mucho gusto sino que además te van a ayudar a cargar con ella aportando ideas y soluciones para que todo vaya lo mejor posible.

 

- 5 directores que estén entre los que más te han influido o con los que más disfrutas

Solo 5… a ver: Alfred Hitchcock, David Lynch, David Fincher, Brian de Palma y Mario Bava (y Cronenberg, y Spielberg, y Cameron, y Takashi Miike, y Jacques Tourneur, y Sergio Leone, y Fritz Lang, y...).

 


 

- Un par de escenas que te encantaría haber rodado

La aparición del bicho en Alien reventando el pecho de un pobre astronauta que disfrutaba de un tranquilo desayuno espacial.

Toda la secuencia de Marion huyendo con el dinero que ha robado, conduciendo día y noche hasta la llegada al motel Bates en Psicosis.

 

- Una película y un director que te encanten y no tengan el prestigio que se merecen

No es exactamente lo que me preguntas porque tiene mucho prestigio y la crítica suele ponerle bien, pero voy a decir Christopher Nolan.

Reconozco que hace tiempo yo también echaba pestes pero no sé, a medida que acumula haters, es como que cada vez me cae mejor y cada vez me gusta más lo que hace. ‘Dunkerque’ me gustó muchísimo, para mí, la mejor película del año pasado.

 

- Una película y un director prestigiosos con los que no puedes

Con Paul Thomas Anderson me pasa una cosa muy curiosa. Recordando sus películas, me parecen espectaculares pero al verlas, y con alguna como ‘Pozos de ambición lo he intentado varias veces, nada, no hay manera. Algo no me cuadra, no entro en lo que propone y me aburro muchísimo.

 

- 3 películas más o menos recientes que te hayan impresionado

‘La bruja’ (Robert Eggers), ‘It Follows’ (David Robert Mitchell) y ‘Mad Max: Furia en la carretera’ (George Miller).

 

- País o corriente/movimiento/subgénero que te parece que está aportando mucho al cine actual

Creo que en el género fantástico, y sobre todo en el independiente, siempre es donde hay que mirar para encontrar, si no lo mejor, sí las propuestas más locas y más convincentes.

La prueba está en cómo el estilo de películas de género independiente que más o menos consiguen triunfar se extiende como la pólvora en el estilo de las grandes superproducciones, incluso en las que no son exactamente de género.

 

- Un disco, un libro y una pintura/fotografía

‘Soy leyenda’ de Richard Matheson, ‘Murder Ballads’ de Nick Cave y cualquier imagen de Gregory Crewdson.

 

- El 3D, ¿sí o no? ¿Crees que aporta cosas y que se acabará imponiendo, como el color?

No va mucho conmigo, no me atrae. Creo que el cine en dos dimensiones se basta y se sobra para conseguir meterte de lleno en una película. No le veo mucho sentido a todo el cambalache de las gafas. El 3D reaparece desde hace muchas décadas presentándose siempre como algo nuevo, como la revolución definitiva, y la fiebre no tarda en esfumarse.

Otra cosa es el tema del cine en 360 grados. Es una propuesta más radical que solo la he probado una vez y que sí me parece que puede aportar cosas, generar sensaciones muy intensas y diferentes a la película tradicional.

 

- ¿Crees que desaparecerán las salas de cine?  ¿Te apenaría que el cine acabara siendo visto únicamente en el ámbito doméstico y dispositivos móviles?

Sí, claro que me daría pena que desaparecieran las salas. En cualquier caso, también creo que es normal y necesario, para que no se convierta en un muerto viviente, que el cine evolucione y mute en nuevas formas de exhibición.

Lo lleva haciendo desde sus orígenes, saltando de un lugar a otro, acercándose a donde la gente quiere ver las películas. Empezó como atracción de feria, tampoco nos vamos a poner ahora sibaritas.

 

- ¿Te ves rodando en inglés? ¿Y fuera de España?

Sí, de hecho, es el objetivo. No es tanto por rodar fuera de España, por escapar de ningún sitio, como por intentar levantar proyectos con vocación internacional, en los que intervengan productoras y creativos de varios países.

Rodar donde sea mejor para la película. En el mundo en el que vivimos, creo que la oportunidad de poder llegar a mucha gente es única y hay que aprovecharla.

 

- Recortes en cultura, depresión económica, bajada de espectadores, desempleo masivo, dificultades de financiación y distribución… Se suele decir que las crisis son oportunidades. ¿Cuál es la oportunidad que puede haber a partir de todo eso?

No creo que una crisis sea oportunidad para nadie, la verdad. No creo que sea bueno resignarse a que hay que hacer las películas con cuatro duros y en dos días.

Creo que hay que luchar por conseguir levantar tu proyecto en las mejores condiciones posibles, creativas y laborales, como en cualquier sector industrial, y mantener la idea de que hacer una película con un presupuesto elevado es un logro para todos.

 

- Una propuesta que sugerirías al ICAA / Ministerio de Cultura y otra que harías a productores / distribuidores / exhibidores.

En general, creo que todos tenemos que aprender a valorar y cuidar la industria del cine. En cualquier otro país ven su cine con orgullo y como una oportunidad industrial tan viable y tan rentable como cualquier otra. Por eso lo defienden, son proteccionistas y, al mismo tiempo, expansionistas para llevar su producción fuera de sus fronteras.

No sé por qué en este país con el cine, como con otras muchas cosas, tenemos esa tradición tan absurda de odiarnos a nosotros mismos y ponemos más empeño en que al vecino le vayan mal las cosas que en que a uno mismo le vayan bien. El año pasado, el director de un importante festival de cine holandés me preguntaba asombrado: ‘¿Pero qué pasa con España?’ Yo me encogí de hombros.

 

- Futuros proyectos

¡Muchos! Estamos luchando a brazo partido con varios proyectos en desarrollo para sacarlos adelante lo antes posible. Alguno tiene muy buenas perspectivas pero, por eso del mal fario, prefiero no dar detalles. Seguro que habrá tiempo para hablar largo y tendido.

 

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