‘Zona hostil’ es el debut como director de Adolfo Martínez, un cineasta que lleva trabajando años en producciones de Hollywood. 

Se acaba de estrenar en cines de la mano de eOne Films ‘Zona hostil’, largometraje que se basa en los hechos reales de una misión de rescate liderada por el equipo médico del Ejército Español en Afganistán. La película está producida por Tornasol Films, Castafiore Films y Hernández y Fernández, con la participación de RTVE y Movistar+.

Comandando el equipo del film está Adolfo Martínez, que nació en Pittsburgh (Estados Unidos) pero que vivió en Bilbao de niño y en Madrid de adolescente. Estudió Imagen y Sonido en la Complutense de Madrid e hizo un Máster de Montaje en el American Film Institute de Los Ángeles.

En la industria americana ha desarrollado su carrera fundamentalmente como dibujante de storyboards aunque también ha tenido trabajos en el equipo de dirección, sobre todo en películas de McG, en facetas de unidad splinter y segunda unidad. Como director previamente solamente había realizado el corto ‘PainStaking’, una comedia negra que obtuvo algunos premios en festivales.

El cineasta participa en el especial Ópera Prima de Vampyr. Puedes leer su listado comentado acerca de diez cintas favoritas aquí.

A continuación, las respuestas de Adolfo Martínez al Cuestionario Ópera Prima de Vampyr, que ha contestado largo y tendido:

 

- Tu vocación de cineasta, ¿es precoz o tardía?

Precoz, pero de efecto retardado. Cuando tenía 16 años, un profesor de dibujo me lo sugirió porque le parecía que mi sensibilidad era muy cinematográfica, pero lo que me dijo no computó del todo: yo era muy cinéfilo, pero como espectador, y no se me había ocurrido que eso fuera algo a lo que se pueda dedicar uno. Decir que quieres ser director de cine me parecía como cuando un niño te dice que quiere ser futbolista o astronauta.

Aun así le hice caso. Estudié Imagen y Sonido, porque en ese momento no había ninguna otra cosa que se orientase más hacia el cine. Pero no fue hasta que aparecí en Los Ángeles a estudiar Montaje cinematográfico en el American Film Institute que se me abrieron un poco los ojos (en EE.UU. parece perfectamente normal que quieras ser futbolista o astronauta: te pones y lo haces). El problema de tener sueños es que sólo unos pocos los llegan a realizar. Yo he tardado otros 25 años en llegar a dirigir.

 

- Películas que te marcaron y te hicieron empezar a ver el cine como algo especial a lo que te querías dedicar

‘La Guerra de las Galaxias’ a los 12 años dividió mi infancia en antes de y después de, pero aún no se me había ocurrido que podía dedicarme a eso. Fui muy fan de los spaghetti westerns de Sergio Leone.

Cuando me dejaron entrar, por edad, vi ‘Los Padrinos’, ‘Apocalypse Now’, ‘Blade Runner’, ‘La naranja mecánica’, ‘Alien’, ‘Tiburón’, ‘El exorcista’, que me impresionaron mucho. ¡Es que la lista es muy larga!

 

- De tu trabajo anterior (cortos, videoclips, etc.), ¿de qué obras estás más satisfecho?

Como director, pues realmente sólo tengo un corto, ‘PainStaking’, que por tanto es de la que estoy más orgulloso y de la que menos, como el gato cuántico.

De mi trabajo en obras de otros, me gusta mucho una película bastante poco valorada, ‘We Are Marshall’. Me gustan algunas de las secuencias que contribuí a diseñar en ‘Terminator Salvation’ (aunque la película adolezca fatalmente de falta de lógica), y me gustan mucho ‘Stuart Little 2’ y ‘El libro de la selva’, creo que quedaron bastante redondas.

 

 - ¿Cuáles fueron las mejores enseñanzas de esa etapa?

Aprendí mucho coreografiando planos para distintos directores con distintos estilos y viendo luego cómo quedaban en rodaje y montados. Cuando empecé a dirigir planos yo, aprendí que una cosa es el mundo teórico, en el que todos somos genios de la dirección, si sólo nos dejasen demostrarlo, y otra es la realidad de una producción, cuando el reloj del dinero está haciendo tic tac, hay imprevistos y al final del día tienes que aparecer con resultados sí o sí.

Haciendo mi corto y ‘Zona Hostil’ aprendí que Dios se ríe de los mejor urdidos planes de los hombres, los ratones y los directores de cine. Ser director significa sacar adelante el proyecto a pesar de todo.

 

 - ¿A qué tenías miedo al enfrentarte a tu primer largometraje?

Primero, ¡a que hubiera un accidente mortal! El día que terminaron de rodar los helicópteros se me deshizo un nudo en el estómago. Por detrás de eso, las cosas gordas: miedo a que no arrancase la peli, a que colapsara, a colapsar yo, a no poder hacer lo que quería, a hacerlo pero que quedara mal, a decepcionar a los que me habían dado la oportunidad, a que la película quedara bien pero nadie se presentase a verla porque no lográramos promocionarla bien o competir con los estrenos americanos...

De todas formas, yo me concentro en lo que tengo que hacer en ese momento con las orejeras de burro puestas, así que los miedos que viví más intensamente fueron los del día a día: que hiciera viento y no pudiera venir el helicóptero de cámara o el dron no pudiera volar, que no nos diera tiempo al final del día de recuperar un plano del anterior, que me discutieran si un personaje ha de salir por la izquierda o la derecha sin tener nadie ni idea de con qué plano voy a montar el que estamos haciendo...

 

- ¿Ha sido una odisea conseguir llegar a rodarlo?

No te lo puedes ni imaginar. Hasta dos semanas antes de empezar a rodar no sabíamos si teníamos algún elemento fundamental sin el cual no se podía hacer la película. Había tantas cosas en contra que no sé cómo al final salió adelante.

 

- ¿Qué ha sido lo más gratificante y lo más fastidioso de tu ópera prima?

Lo más gratificante han sido las reacciones de la gente. Cuando desconocidos te escriben para contarte que en su sesión nadie se movió de sus asientos hasta el final de los créditos aunque encendieran las luces y entraran las señoras de la limpieza, y que cuando acabaron se pusieron todos a aplaudir, y las señoras de la limpieza preguntaron si la película era buena, porque les pasaba lo mismo en todas las sesiones.

Lo más fastidioso es pensar en todo lo que quise hacer y no pude, cada plano que no me dio tiempo o cada detalle que no quedó como quería. No es por hacer de menos a la película, estoy muy satisfecho con el resultado, pero cuesta dejar de vivir en el mundo de las intenciones y mudarse a la realidad.

 

- Tres conceptos que resuman tus ambiciones estilísticas o tu mirada cinematográfica

A mí me gusta el cine que te haga sentir cosas muy intensas, situaciones límite, pero también el cine que te haga reflexionar, y me gustan las películas que visualmente te dejen sin aliento, pero también me gustan el humor negro y el esperpento.

No veo por qué he de limitarme sólo a una cosa y, dado el eclecticismo de mis gustos, creo que he de buscar siempre la mejor forma de contar la historia que esté contando en cada momento: me gustaría que cada obra que hiciese tuviera un estilo único. Así, me planteo que el estilo se adapte al material, en lugar de imponer un estilo a la fuerza a cualquier cosa que se haga para que se reconozca al autor. Al final, el autor sale, porque uno, aunque no lo piense, siempre tiene un mismo gusto personal forjado por todas las películas que le han ido dejando poso.

Formalmente, me gustan los planos coreografiados (lo que no siempre he tenido el lujo de poder hacer), y me da alergia la idea de hacer máster, plano y contraplano a piñón fijo. Me gusta sostener planos y que haya montaje interno y odio mutilar planos que tenían una duración natural, y, en general, odio las cosas ‘sobremontadas’, aunque también me gustan montajes rápidos cuando el material lo requiere y están bien hechos, y me gusta un estilo invisible, aunque también me puede gustar una narrativa estilizada cuando la película va en esa dirección.

 

- Un punto débil a mejorar como director

En las entrevistas que han estado dando mis actores de ‘Zona Hostil’, observo que todos se sorprendieron al ver la película, porque en el rodaje les era muy difícil saber lo que estábamos haciendo, y recalcan que yo siempre tuve todo en mi cabeza. Los técnicos se acercaron a decirme lo mismo cuando por fin la vieron.

Todos ellos lo dicen como un cumplido, pero en realidad que el plan maestro existiese sólo en mi cabeza es un gran problema. En mi siguiente proyecto tengo que trabajar en mejorar mi comunicación. Tampoco debí intentar hacer yo toda la previsualización por ordenador y los storyboards además de dirigir. Cada una de estas cosas son trabajos a tiempo completo.

Por último, lo que hice peor en la película fue la gestión del sueño. Sacrifiqué demasiadas horas de sueño para ir un poco más preparado al día siguiente, y a veces es mejor estar menos preparado pero más alerta.

Creativamente, tuve que adaptarme a lo que se podía hacer en el tiempo que teníamos y según el sistema español. No me arrepiento porque si no, no hubiésemos terminado la película, pero hay algunos planos en concreto que me faltaron y que, cada vez que me acuerdo, me duele. Supongo que lo mismo les pasa a todos los directores. Tal vez cuando pase más tiempo apreciaré sólo lo que sí hicimos, que, a juzgar por las reacciones que he visto en las salas, tampoco está demasiado mal.

 

- ¿Te preocupa más el fondo o la forma en tus películas? Y no, no vale decir que ambos por igual.

Creo que hay que priorizar lo uno o lo otro según la película que se esté haciendo. Por ejemplo, ‘Gravity’ es un ejercicio formal. La coreografía de cámara con la licencia de la ingravidez es lo más aproximado a la música que puede ser un plano cinematográfico.mientras que el fondo es una aventurilla que sirve de excusa para lo otro. En cambio, si ves algo de Costa Gavras o Gillo Pontecorvo, el fondo lo es todo.

‘Zona Hostil’ es una película de aventuras, subgénero bélica, no es de análisis. Aunque yo no tenía los medios para ser de verdad formalista, tenía que hacer una película espectáculo. Teníamos unos helicópteros impresionantes que fotografiar y había que sacarles visualmente todo el partido posible.

En cuanto al fondo, no era una historia que permitiese profundizar en la naturaleza del conflicto, ya que casi no hay interacción con la población civil, ni razón para pasar el suficiente tiempo con los insurgentes para empezar a comprenderlos, y para analizar la dimensión política, la película tendría que haber transcurrido en Madrid.

El ejercicio fue tratar de retratar a los soldados de forma hiperrealista. Mi única consideración fue que el retrato fuese honesto, aunque para complacer a alguno por ahí, tendría que haber mentido directamente, o que haber escondido las banderas españolas. La ideología, tuve que confiar en que cada espectador traiga la suya, así que la película tendrá muy distinto fondo según quien la mire.

 

- Hitchcock dijo que hay que tratar a los actores como ganado. ¿Cómo te gusta dirigirlos a ti?

Mientras los actores sientan lealtad hacia ti y hacia tu visión y quieran ayudarte a materializarla, yo creo que lo más eficaz es tratar de que se sientan cómodos y apreciados. Las herramientas de los actores son sus emociones, y son instrumentos muy delicados. Tratarlos de forma despótica contamina esas emociones.

Que haya tensión, aunque sea contra otros, ya les perjudica, porque son muy sensibles a la energía que haya en el set, y si hay conflicto alrededor y de pronto tienen que hacer una escena íntima, ves que no pueden, que han absorbido la adrenalina y que les tiemblan las manos. Aunque se esté haciendo una escena que requiera ese estado de tensión, tratar de manipularlos es contraproducente, porque son seres humanos y no tienen un botón de reset cuando ha acabado la escena, y en el proceso puedes menoscabar su confianza en ti y su lealtad hacia ti.

Lo mejor es que actúen. Como le escuché decir una vez a Shelley Winters: “If you want emotion, get acting”. Ahora, si alguna vez trabajo con algún actor que no comparta mi visión, me dé sólo energía contraria o use la película como rehén si no se le deja hacer lo que quiera, a lo mejor te tengo que contar una historia muy distinta. En ‘Zona Hostil’ yo tuve en los actores a mis más leales colaboradores. Ellos fueron los depositarios de la verdad de sus personajes, ya que ellos fueron quienes hicieron todo el entrenamiento y quienes convivieron con sus alter egos del mundo real.

 

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