El director de ‘Los del túnel’, Pepón Montero, se enfrenta a las preguntas para los realizadores debutantes.

‘Los del túnel’, una comedia que aborda lo que pasa cuando termina una película de catástrofes, es una producción de Estela Films y Pólvora Films, y que cuenta con el apoyo de Atresmedia.

El madrileño Pepón Montero lleva muchos años escribiendo junto al donostiarra Juan Maidagán, coguionista de ‘Los del túnel’. Crearon a Juan Ignacio y José Ángel, dos gandules postrados en un sofá ante el televisor y que han sido dos personajes que han llevado a diferentes formatos como sketches de televisión, teatro y literatura.

Montero, junto a Maidagán y Abraham Sastre, fue el creador de la serie ‘Plaza de España’ que emitió TVE. También ha escrito en ‘Camera Café’ y en ‘Plutón B.R.B. Nero’.

Pepón Montero, dentro de este especial Ópera Prima, ha comentado diez de sus filmes favoritos en un artículo que puedes consultar aquí.

 

El director de ‘Los del túnel’ también ha abordado el cuestionario que lanzo a los cineastas primerizos. Esto ha sido lo que ha contestado:

 

- Tu vocación de cineasta,  ¿es precoz o tardía? 

De niño. Recuerdo ir un día con mi padre al cine y, a la salida, decirle: “Esto es lo que yo quiero hacer”. No me acuerdo de qué película era. Sí recuerdo la cara de mi padre. 

 

- Películas que te marcaron y te hicieron empezar a ver el cine como algo especial a lo que te querías dedicar 

Ninguna en concreto. Para mí la felicidad era ir al cine, que se apagaran las luces y empezara aquello. Yo viví los cines de doble sesión. Mi madre nos dejaba con un bocadillo por la tarde y nos recogía a la noche. El paraíso. Supongo que un psicoanalista diría que nunca he querido salir de allí, o algo así. 

 

- De tu trabajo anterior (cortos, videoclips, etc.), ¿de qué obras estás más satisfecho? 

De ninguna. Nunca estoy satisfecho. Una maldición que tengo. 

 

- ¿Cuáles fueron las mejores enseñanzas de esa etapa?

Deshacerme de prejuicios. Aceptar mis límites.

 

 - ¿A qué tenías miedo al enfrentarte a tu primer largometraje?

Si digo que no tenía miedo, va a sonar fatal, pero fue así. Pura inconsciencia. 

En el rodaje, cada día supone oportunidades perdidas. Se van y no vuelven. Eso sí que es un tormento. Volver a casa y pensar en las que dejaste escapar. Sin embargo, al día siguiente, te levantas y vuelves a intentarlo.

 

 - ¿Ha sido una odisea conseguir llegar a rodarlo?

Levantar un proyecto no es fácil, pero no fue una odisea. Supongo que tener a Arturo Valls como productor lo hizo más sencillo.

El rodaje sí que lo fue. Muchos actores y muchas localizaciones. La próxima, en un garaje con dos personajes. 

 

- ¿Qué ha sido lo más gratificante y lo más fastidioso de tu ópera prima? 

A pesar de lo que acabo de decir, lo más gratificante fue el trabajo con los actores. Levantar los personajes con ellos.

Lo más duro, y le pasa a todos los directores, es enfrentarte al montaje. Las primeras semanas de montaje son una pesadilla. Ahí está todo lo que has hecho, ya no puedes rodar más, y siempre te parece insuficiente.

 

- Tres conceptos que resuman tus ambiciones estilísticas o tu mirada cinematográfica 

Pfff. Empezaría diciendo que yo no tengo de eso.  La ambición suprema sería conseguir que cada escena tuviera verdad y vida. Es tan difícil de conseguir con todo lo que te rodea… El presupuesto, el calendario, las prisas, cien personas alrededor, una moto que pasa… 

La sencillez. La comedia. Es estilo y mirada, también.  

 

- Un punto débil a mejorar como director 

Ojalá tuviera solo uno. 

 

- ¿Te preocupa más el fondo o la forma en tus películas? Y no, no vale decir que ambos por igual. 

No me regañes, pero creo que van de la mano.  De todas formas, yo hago comedia. Lo que más me preocupa es controlar el tono y el tiempo.  

 

- Hitchcock dijo que hay que tratar a los actores como ganado. ¿Cómo te gusta dirigirlos a ti? 

Le voy a llevar la contraria. Yo los dirijo con cariño. Para mí son la película. Los que se exponen por ti y dan vida a lo que has escrito. Solo tengo agradecimiento.

Podría decir que soy un pesado dirigiendo. Al hacer comedia es vital el ritmo, las pausas, qué enfatizar, qué no, dónde correr, dónde parar… Por eso, insisto e insisto y, a veces, agoto. 

 

- ¿El director debe ser un poco déspota? 

Hay gente a la que le funciona. Yo solo puedo hablar por mí. No tengo lo que hay que tener para ser un déspota. Soy educado y de perfil bajo.  

 

- 5 directores que estén entre los que más te han influido o con los que más disfrutas 

Voy a decir estos cinco, pero podría decir otros veinticinco: Monicelli, Lubitsch, David Lean, Scorsese y Truffaut.   

 

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