‘Poder absoluto’ es un libro editado recientemente en el que Pep Prieto analiza 50 películas sobre el mundo de la política.

En plena vorágine política y en medio de un sinfín de pactos, investiduras y elecciones, es un buen momento para dar a conocer un libro que se ha publicado este año y que hermana la política con el cine.

Editado por la UOC, ‘Poder absoluto. Las 50 películas esenciales sobre política’ es un volumen de 184 páginas que la editorial de dicha universidad ha sacado a la venta dentro de su colección ‘Filmografías esenciales’.

Se trata de un recorrido por el vínculo entre cine y política, dos mundos con una relación muy estrecha, tanto por el intento del cine de documentar la evolución de las distintas sociedades, como por el deseo de los gobernantes para usar el cine como instrumento de propaganda ideológica. En opinión del autor, Pep Prieto, “conocer el cine político es entender la diferencia entre denuncia y demagogia, entre posicionamiento y doctrina, y ver, a través de géneros muy dispares, que la política está presente en toda película de ayer y de hoy”.

Pep Prieto es colaborador habitual del Museo del Cine de Girona, donde coordina un ciclo de cine fórums. Escribe regularmente en el Diari de Girona desde 1996 y habla de series de televisión en el programa radiofónica ‘El Món a RAC1’ y también en el programa cultural ‘Àrtic’, de Barcelona Televisió. Tambié ha escrito varias novelas, entre las que destaca ‘La disfressa de l’indigent’, finalista del premio Just Manuel Casero 2003.

De toda la producción de la que habla Pep Prieto en su libro, aquí nos selecciona y comenta diez de ellas. La mitad de los filmes de la lista fueron realizados en los años 60 y 70, una época prolija en la temática política. 

A continuación, puedes leer lo que el autor ha comentado de ellas:

 

Z (Costa-Gavras, 1969)

“Casi todo el cine del cineasta griego es de visionado obligatorio para los amantes de la ficción política. En esta película, seguramente uno de sus mejores trabajos, Costa-Gavras no se limita a hacer una denuncia basada en lo estrictamente explicativo, sino que aprovecha cada una de las situaciones de una historia real para demostrar el potencial de los recursos cinematográficos para refrendarla”.

 

THE BEST MAN (Franklin J. Schaffner, 1964)

“Filme inédito en España durante muchos años por no haber superado los alucinantes criterios del franquismo y que, todavía hoy, se mantiene como una de las más acertadas miradas sobre lo que sucede entre los bastidores de la política. ‘The Best Man’ plantea, a partir de la yuxtaposición de dos candidatos a unas primarias, un interesantísimo debate sobre si lo que le conviene a un país es la inteligencia, el intelecto, o es la contundencia, la fuerza bruta”.

 

EL CANDIDATO (‘The Candidate’; Michael Ritchie, 1972)

“Injustamente olvidada por no venir firmada por un ‘autor’ de su época, es una mirada nada enfática y llena de matices sobre la construcción de un candidato y la disyuntiva de tener que renunciar a las propias convicciones para sobrevivir políticamente. Incluye, además, un interesantísimo ejercicio de metalenguaje de su protagonista, Robert Redford, también productor no acreditado”.

 

EL DIPUTADO (Eloy de la Iglesia, 1979)

“En una cinematografía, la nuestra, a la que le cuesta tratar en tiempo real los conflictos sociales y políticos, ‘El diputado’ se mantiene como una de las obras más valiente del cine español por lo que tiene de comprometida y visionaria. En un momento de cambio no culminado, frente a una realidad que se transformaba menos de lo que se pretendía, Eloy de la Iglesia firmó una película que ponía el dedo en la llaga de aquello que la Transición no quiso o supo hacer”.

 

MAD MAX: FURIA EN LA CARRETERA (‘Mad Max: Fury Road’; George Miller, 2015)

“La última entrega de la saga Mad Max es un extraordinario resumen de las transformaciones sociales y políticas de nuestra era, y también la constatación que la revolución solo depende de nosotros mismos. Miller, además, se atreve a subvertir la estructura patriarcal de la narrativa de género, convirtiendo al protagonista en el mero contrapunto de una de las heroínas más sugestivas del cine actual”.

 

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