Una de las mejores películas de Roman Polanski, que supuso su regreso a Hollywood después de que su mujer fuera brutalmente asesinada por el desgraciado caso de la familia Manson.

Podemos decir sin temor a equivocarnos que ‘Chinatown’ es la unión de tres diamantes en bruto. Uno de ellos el ya comentado Roman Polanski, un director de origen europeo (polaco) que triunfó en Hollywood con la adaptación cinematográfica de la novela de Ira Levin, ‘Rosemary´s Baby’ (‘La semilla del diablo’, 1968).

El segundo es el intérprete principal de la película, Jack Nicholson, una estrella que estaba empezando a brillar con fuerza en este tramo de finales de los sesenta e inicios de los setenta, gracias a su participación en ‘Easy Rider. Buscando mí Destino’ (‘Easy Rider’, 1969). Y el tercero, pero no por ello menos importante, es Robert Towne,  guionista, y uno de los más importantes del nuevo Hollywood. Ya había demostrado su valía al remediar algunos defectos de ‘Bonnie y Clyde’ (‘Bonnie and Clyde’, 1967) e incluso trabajando, aunque de manera no acreditada, en la célebre película de Francis Ford Coppola, ‘El Padrino’ (‘The Godfather’, 1972). Por su trabajo en ‘Chinatown’, Robert Towne consiguió el único Oscar de su carrera.

La película es un retorno a los orígenes al cine negro. Al igual que otras películas de los años setenta, especialmente las que dirigió Robert Altman, como ‘MASH’ (‘MASH’, 1970) o ‘Los vividores’ (‘McCabe and Mrs. Miller’, 1971) ‘Chinatown’ es una deconstrucción de uno de los géneros más importantes del Hollywood clásico, como es el del cine negro. En nuestra película, Jack Nicholson interpreta el papel de un investigador privado que tiene el caso de descubrir quién está detrás de la alteración de las aguas de la ciudad.

El guión ofrece un complejísimo nivel de lecturas, que en ciertos momentos puede incluso recordar por enrevesamiento al que escribió William Faulkner en ‘El sueño eterno’ (‘The Big Sleep’, 1946). Además, para siempre quedará en la retina la magnífica secuencia final y la panorámica que cierra la película.

La película consiguió tanto éxito que incluso sufrió (la palabra que más se ajusta a la realidad) un remake, conocido como ‘Los dos Jakes’ (‘The Two Jakes’, 1990), con guión del propio Robert Towne y participación de Jack Nicholson, que ante la negativa de Polanski, dirigió el mismo la película.

 

 

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