Billy Wilder adaptó de forma genial, con Lemmon y Matthau de protagonistas, la obra de Hecht y MacArthur.

Se cumplen cuarenta años de una de las mejores películas de Billy Wilder, ‘Primera plana’ (‘The Front Page’, 1974), obra que adapta un éxito teatral de Ben Hecht y Charles MacArthur que arrasó en los escenarios de Broadway.

La obra ya había sido llevada al cine en dos ocasiones. Una por Lewis Milestone en el 1931, titulada ‘Un gran reportaje’ (‘The Front Page’, 1931), aunque no con tan buenos resultados como la película de Wilder. Y la otra, más conocida y ya en plena moda screwball, la versión del incombustible Howard Hawks, ‘Luna nueva’ (‘His Girl Friday’, 1940), en la que Hawks introducía un cambio sorprendente, pues hizo que uno de los periodistas fuera una mujer, cuyo personaje interpretó Rosalind Russell.

‘Primera Plana’ cuenta con el tándem actoral de Jack Lemmon y Walter Matthau. Dupla que encontramos en otras películas de Wilder, como ‘Aquí, un amigo’ (‘Buddy Buddy’, 1981) o la más célebre, ‘En bandeja de plata’ (‘The Fortune Cookie’, 1966). Además, Jack Lemmon era uno de los actores fetiches del cineasta le contrató en 7 ocasiones—, siendo protagonista de, ni más ni menos, ‘El apartamento’ (‘The Apartment’, 1960).

La película se adentra de manera cínica en el mundo del periodismo. Jack Lemmon encarna a un personaje enamorado que se va a casar y dejar para siempre la profesión del periodismo. Sin embargo, Walter Matthau, su antiguo jefe, le pide un último favor: firmar la crónica periodística de la ejecución de un preso que luego, por azares del destino, cae en manos del periódico.

El film nos define el modus vivendi sin escrúpulos que rodea a los periodistas, que no tienen ningún tipo de reparos en saltarse cualquier frontera moral para sacar adelante sus sesgados artículos. El humor en el cine de Wilder siempre va más allá de la simple risa, de forma que la película realiza una radiografía demoledora sobre el cuarto poder y sus métodos.

Nos encontramos con que el filme además juega con un montaje sincopado, lleno de giros de guión, que hacen que la película tenga un ritmo aceleradísimo, ajetreado, que va en consonancia con la propia película. Todo en una noche, puro Wilder.

Mención especial también para el final de la película, que dejará al espectador con una sonrisa en los labios durante largo tiempo.

 

Aquí tenéis una escena del principio de la película (doblada en español):

 

Y esta otra de las muchas y brillantes escenas del film (también en español):

 

 

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